El diagnóstico

La detección precoz, el diagnóstico correcto y la intervención adecuada son fundamentales para el buen pronóstico. Generalmente son los padres y/o los profesores quienes detectan el problema, muy frecuentemente es al inicio de la enseñanza primaria, que es cuando se le exige al niño que “esté quieto, que no se mueva y que se concentre”

El diagnóstico deben realizarlo los profesionales (el médico -psiquiatra o neurólogo- y/o el psicólogo clínico), con conocimientos sobre el TDAH.

Hay que recordar que el diagnóstico diferencial, es difícil, se deben conocer muy bien las características del TDA-H ya que se puede confundir muy fácilmente con otras patologías u otros problemas de aprendizaje, por ello recomendamos acudir a profesionales con experiencia en TDAH.

El diagnóstico se basa en una evaluación a nivel médico, psicológico y pedagógico . Muchas veces la presencia de comorbilidad y de síntomas similares a otras entidades diagnósticas hace difícil el diagnóstico, por ello se considera que es importante utilizar diferentes instrumentos diagnósticos como cuestionarios, entrevistas clínicas y otras pruebas.

Una evaluación completa debe:

    • Ajustarse a los criterios diagnósticos de CIE-10 o DSM-IV
    • Hacer uso o aplicar escalas específicas de TDAH baremadas por edad, sexo y tipo de evaluador (generalmente maestros y padres).
    • Contener una entrevista clínica estructurada, específica de TDAH.
    • Aplicar prueba de exploración de funcionamiento intelectual del niño (Escalas Wechsler o Kaufman).
    • Uso de prueba de exploración psicopatológica general (tipo CBCL de Achenbach o similar).

Actualmente no existen pruebas biológicas que establezcan el diagnóstico. Se establece por criterio clínico, los instrumentos de evaluación antes señalados ayudan al diagnóstico y además aportan información fundamental para el clínico que debe establecer el tratamiento y las pautas de intervención más adecuadas al caso específico.
Otro elemento importante a considerar es que aún estando presente cierta sintomatología conductual de desatención o impulsividad pero sin que se dé deterioro en la vida académica, social y/o familiar del niño, no se puede hacer el diagnóstico en TDAH.
Lo cual refuerza la idea que el TDAH es un trastorno de naturaleza neuropsicológica que va más allá de lo que es la simple observación de comportamientos del niño, que fácilmente pueden inducir a confusión.
En este sentido también hay que remarcar la base evolutiva del trastorno y la necesidad de buenos conocimientos en psicopatología del desarrollo para poder realizar el diagnóstico .

TRATAMIENTO DEL TDAH

El tratamiento que ha demostrado mayor efectividad y que avala la comunidad científica es el “multidisciplinar” que combina los siguientes tratamientos:

Tratamiento psicológico

Dirigido a padres, profesores y niños. Consiste en información sobre el TDAH, estrategias de manejo de la conducta, estrategias de comunicación para mejorar la relación con el alumno/hijo y estrategias para aumentar el propio autocontrol del niño.

Tratamiento farmacológico

Su objetivo es reducir los síntomas básicos del trastorno (inatención, sobreactividad motora e impulsividad). El medicamento más utilizado, eficaz y mejor conocido es el metilfenidato (neuroestimulante). Los estudios científicos avalan su eficacia y seguridad. Suele ser un tratamiento de larga duración (años) que, en la mayoría de los casos,  si está bien pautado, facilita el correcto desarrollo intelectual y mejora la interacción social y familiar, además de facilitar la intervención de las terapias psicológicas y pedagógicas, de manejo de conducta, etc. Puede presentarse  algún caso en que el tratamiento farmacológico no sea efectivo.
Existen otras ofertas farmacológicas como la atomoxetina, un medicamento específico para el TDAH y no estimulante, que en estudios en otros países demuestra también buenos resultados.

Es importante  observar y registrar si aparecen mejoras o no en el rendimiento académico, en el comportamiento y en las relaciones con sus compañeros. Esta información puede ser de gran utilidad para el médico  a la hora de valorar la efectividad del tratamiento farmacológico o bien la necesidad de ajustar la dosis. También  es importante la observación de posibles efectos secundarios tales como, irritabilidad, dolor de cabeza, nauseas, disminución del apetito, etc. E informar al médico.

Tratamiento psicopedagógico

Su objetivo es mejorar las habilidades académicas del niño mientras estudia y hace los deberes, mejorar la conducta ante la tarea académica, mejorar la motivación ante el estudio, la imagen que tiene de sí mismo como estudiante e instaurar un hábito de estudio al niño que no lo tiene.

Archivos tipo PDF consigue el Acrobat Reader
gratis
aqui



Tratamiento farmacológico del TDA-H